ALGUNAS ORIENTACIONES PEDAGÓGICAS PARA EL TRABAJO EN EL AULA VIRTUAL

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Equipo Docente
Departamento de Ciencias de la Educación
FACULTAD DE HUMANIDADES (UNMDP)

TRES consideraciones preliminares[3]

  1. El objetivo central de nuestro trabajo sigue siendo preservar a lxs estudiantes dentro de la Universidad. Esta es la fuerza que nos moviliza a optimizar los entornos en que trabajamos, de modo de generar condiciones de hospitalidad y garantizar el acceso y la permanencia de lxs estudiantes;
  2. El tiempo y el espacio suelen ser limitantes en nuestra labor cotidiana en la Universidad; estamos frente a la posibilidad de manejarnos por fuera de (algunas de) sus constricciones. No es posible, por supuesto, trabajar en el Aula Virtual de modo idéntico a como lo hacemos en la presencialidad, pero esto no significa que deba ser peor. Hay, incluso, una posibilidad de mejorar la propuesta pedagógica de la cátedra sustantivamente;
  3. En vistas de a y b, te proponemos que te hagas estas sencillas preguntas: ¿Qué del PTD es imprescindible? ¿Qué otra cosa podría tener sentido más que aquello que, desde el propio campo disciplinar, pueda vincularse a (o resuene en) la pandemia actual? Creemos que estas preguntas pueden orientar la enseñanza en este momento particular.  

PUNTO CERO: Orientaciones para reorganizar la propuesta de enseñanza en el Aula Virtual

La actividad (compleja, compuesta de múltiples ejercicios y fuentes de referencia teórico-conceptuales) debe ser la unidad estructurante de toda propuesta de enseñanza. Esto no es común en el nivel superior universitario, aun cuando acordaremos que lo propio de este nivel es, precisamente, la producción del conocimiento (una actividad). Hablar de actividad supone evitar enseñar para que se sepa, se conozca o se recuerde; en cambio, enseñamos para que se produzca algo a partir de este saber.

Para diseñar una buena actividad (una que estimule aprendizajes profundos) debemos preguntarnos qué queremos que lxs estudiantes puedan hacer con los contenidos de nuestros programas. No qué queremos que conozcan o sepan, sino qué queremos que sean capaces de hacer con ese conocimiento. Idealmente, eso que harán debe transformar la realidad de algún modo. Por ejemplo, uno podría querer que la/el estudiante analice un elemento de la realidad en tensión con los autores y categorías de la bibliografía; también podríamos querer que diseñe o produzca un documento o artefacto que colabore con cambiar o mejorar la realidad.

¿Podríamos pensar el trabajo en el Aula Virtual a partir de definir algunas actividades que lxs estudiantes puedan resolver luego/a propósito de escuchar/leer/investigar los grandes referentes y las grandes ideas sobre el tema?

EN MARCHA (I): Orientaciones para sostener nuestras obligaciones docentes

Los encargados de las clases teóricas podemos grabar nuestras clases (deben alojarse por fuera del Aula por el problema de espacio), pero también podemos:

  1. escribir la clase, hipervinculando incluso los autores a la bibliografía de la materia;
  2. invertir la secuencia habitual, comenzando por asignar una actividad y adecuando la comunicación (la clase magistral) a lo que ha quedado confuso o es difícil de ser comprendido (una variante del flipped learning que se usa en la Unión Europea). Un ejemplo puede ser enviar un listado de consignas (preguntas importantes que deben tener respondidas luego del “teórico”, relación entre conceptos y autores, etc., etc.) en un Foro, y plantear el Teórico como la devolución de los errores comunes, las cuestiones a atender, etc. No es necesario “corregir” las tareas; pueden elegirse algunas producciones al azar y tener una idea de lo que se necesita aclarar, enfatizar, etc.

Es importante respetar al menos un módulo de trabajo semanal teórico, preferentemente seguido de un Foro de consulta el mismo día asignado a la clase en la presencialidad, y ofrecer una segunda instancia de atención (por ejemplo, asignar los jueves la consigna y dar el “teórico” el lunes, aprovechando ambos días para atender consultas).

Si vamos a “disertar”, puede resultar conveniente también explicitar los propósitos de la clase y diferenciar sus momentos. Por ejemplo, se podría proponer una presentación a modo de introducción, luego el desarrollo de la propuesta, y finalmente un cierre que recupere los aspectos centrales de la clase.

Los encargados de las clases prácticas podemos ofrecer actividades a realizar (una por semana, sobre la base de lecturas asignadas a tal fin). La Wiki (documento compartido), los Foros (para respuestas individuales más breves), las Tareas (entregas individuales), los Cuestionarios (preguntas cerradas mayormente) son las herramientas más sencillas que más se acercan a emular los trabajos prácticos que implican participación de los estudiantes.

Recomendamos revisar los Trabajos Prácticos que se elaboraron pensando en la presencialidad con el fin de agregarles orientaciones que usualmente se realizan en clase, y modificar aquello que pueda incluir material de la web / redes sociales.

Es interesante también elaborar de guías de lectura orientadoras de la bibliografía obligatoria (podrían contener unas líneas en que se explique el sentido del texto, y tres preguntas o actividades. También se podrían orientar las relaciones entre la fuente y otras lecturas o soportes de audio o video).

También conviene que los encargados de las clases Prácticas estén disponibles dos días (el día de la clase presencial y al menos una vez más durante la semana) de modo de responder consultas.

EN MARCHA (II): Orientaciones para una buena comunicación

  • Seamos claros y directos; usemos siempre las mismas palabras para referirnos a las mismas cosas y utilicemos los mensajes con economía (no demos muchas veces el mismo mensaje– es mejor pedir que vuelvan a leer algo en su lugar de origen– ni expliquemos demasiado en espacios de comunicación general; podemos por mensaje privado responder con detalle a alguien en particular); 
  • Elijamos un solo recurso, preferentemente la Cartelera/Avisos, para comunicar unidireccionalmente novedades;
  • Aclaremos y explicitemos aun lo que parece banal o innecesario. Es preferible ser repetitivo a dejar espacios para la indefinición o ambigüedad;
  • Publiquemos fotos de los integrantes de las cátedras y aludamos a imágenes y material audiovisual de referencia (biografías de los autorxs, videos sobre eventos o personajes importantes, etc.);
  • Propongamos una hoja de ruta al comienzo de la cursada explicando brevemente cómo se va a proceder en el trabajo virtual indicando: cronograma, orden de las diferentes actividades que se van a realizar tanto teóricas como prácticas;
  • Acompañemos: es muy importante el sostenimiento en la modalidad virtual. El acompañamiento (contestar las consultas e inquietudes, mantenerse conectado con lxs otrxs) es vital para garantizar las condiciones de inclusión y permanencia en la materia y, seguramente, en la Universidad. 

EN MARCHA (III): Orientaciones para nuestro cuidado (y el de lxs estudiantes)

Fijemos y publiquemos días y horarios de ingreso al Aula. No podemos sobrecargarnos y para muchos docentes este trabajo es uno entre muchos. Por esto, es conveniente elegir dos días semanales con dos franjas horarias sensatas en que cada integrante ofrece asistencia y responde consultas. Idealmente, puede quedar la grilla publicada en la sección general (la primera que se ve al ingresar al Aula);

  • Asignemos siempre cantidad máxima de palabras, párrafos, páginas, etc. de modo de poder regular la carga de trabajo al corregir; 
  • Seamos flexibles; no estamos en condiciones de negociar ni responder adecuadamente al conflicto, ni es fácil hacer ajustes con inmediatez y comunicarlos convenientemente. Conviene, por tanto, ejercitar flexibilidad.
  • Recordemos que muchos de nuestrxs estudiantes no están familiarizadxs con el uso del aula, muchxs sólo disponen del celular o deben compartir dispositivos. Tengamos en cuenta estos condicionamientos al momento de establecer los tiempos de entrega o respuesta. La conectividad es otro tema a tener en cuenta. No todxs les estudiantes tienen la posibilidad de contar con conectividad en sus dispositivos. Tal vez oportunamente, cuando se restituyan condiciones de presencialidad, debamos reorganizar los cronogramas y dar opciones de recuperación de los contenidos y actividades desarrolladas en la opción virtual.
  • Recordemos que los tiempos digitales son más complejos. El uso del aula virtual no refleja el tiempo de trabajo offline dedicado tanto por parte de lxs docentes como de lxs estudiantes. Los tiempos en que se sostiene la atención son también más reducidos que los presenciales. Tengámoslo en cuenta a la hora de planificar y demandar actividades.
  • No debemos recargar ni recargarnos con actividades y trabajos; hay que sostener un delicado equilibrio entre garantizar excelencia académica y economizar en cantidades.

FUTUROLOGÍA: ¿y si llegamos al punto de tener que evaluar en el entorno virtual?

Una buena propuesta de evaluación (que tenga validez ética además de académica) emula lo que se trabajó (lo que se enseñó y las actividades que se generaron para propiciar aprendizajes). En este sentido, es posible que un cambio en la enseñanza redunde en un cambio en la modalidad de evaluación.

Es muy importante que la forma de evaluación sea explícita y clara, y que los instrumentos sean familiares para lxs estudiantes. Además, sería óptimo que la participación a partir de las distintas actividades que se vayan proponiendo formen parte de la evaluación de proceso (el Aula permite generar registros de participación).

Finalmente, es justo que la grilla de evaluación específica que diseñemos tenga en cuenta criterios explícitos y claros, y que se hagan públicos.

Muchas de estas recomendaciones, se observará, son aplicables a la presencialidad.   


[1] Somos conscientes de que las palabras “pedagogía” y “pedagógicas/os” son despreciadas en el ámbito universitario. No podemos ocuparnos aquí de este sesgo; esperamos que sea suficiente decir que el propósito en juego es ético-político y no técnico (y entonces estos términos son inevitables).

[2] Estas orientaciones para el trabajo universitario en el Aula Virtual son complementarias y no reemplazan las capacitaciones específicas sobre las cuestiones técnicas o pedagógicas de los recursos y herramientas disponibles en el curso «Aula Virtual : Mesa de ayuda para docentes» .

[3] Sugerimos el visionado del Webminar de la Mag. Mariana Maggio (UBA) en la UNCA, el cual presenta muchos puntos en común con el enfoque presentado en este documento.